CONCENTRACIÓN DEL CAPITAL: aumento del volumen del capital como resultado de
la capitalización, de la acumulación de plusvalía. La concentración del
capital se efectúa costa de transformar en capital parte de la plusvalía que
los obreros asalariados crean y que el capitalista se apropia. Capitalizando
la plusvalía, se aumenta el capital utilizable productivamente y ello sirve
de base para ampliar las dimensiones de la producción, premisa para que se
incremente la productividad del trabajo social y aumente la ganancia de los
capitalistas. La concentración del capital y de la producción sirvió de base
económica al nacimiento y desarrollo de los monopolios y a la transición a
la fase imperialista del capitalismo. En la actualidad, una tercera parte de
la producción industrial del mundo capitalista se halla concentrada en las
manos, tan sólo, de doscientos grandes monopolios. A la vez que se concentra
el capital en la industria, se concentra el capital bancario. De ello es un
exponente el aumento del volumen de las operaciones que realizan los grandes
bancos, su fusión y absorción de los bancos pequeños. Por ejemplo, el
volumen de las operaciones de 10—15 bancos de Nueva York supera a toda la
renta racional de los Estados Unidos. Los “cinco grandes” entre los mayores
bancos ingleses poseían en sus cuentas, en 1957, el 77,3 % de la suma total
de depósitos de todos los bancos por acciones del país. La concentración del
capital bancario se produce a grandes ritmos en todos los países
capitalistas. Concentrando en sus manos inmensos capitales sociales, los
bancos controlan una inmensa masa de capital ajeno y disponen de gran parte
de los medios de producción y de las fuentes de materias primas en el
interior del país y más allá de sus fronteras. Se establece una unión entre
los monopolios bancarios y los industriales, y, sobre esta base se forman el
capital financiero (ver) y la oligarquía financiera, que dominan por
completo la economía y la política de los estados imperialistas.