CIRCULACIÓN: intercambio de mercancías que se efectúa por medio del dinero,
de la compra-venta. En este proceso, el dinero aparece en calidad de
encarnación universal del valor, por lo que todas las mercancías realizan su
valor en dinero. Cada poseedor de una mercancía que desea cambiarla por
otra, primero debe trocarla en dinero (vender) y luego cambiar el dinero por
la mercancía que necesita (comprar). En este caso, el acto de intercambio
directo de los productos del trabajo (M — M) se efectúa por medio de la
circulación monetaria (M — D — M) en virtud de lo cual, el proceso ininterrumpido de cambio aparece como un proceso de circulación de
mercancías. La circulación mercantil se diferencia del intercambio directo
de productos no sólo formalmente, sino, además, por su esencia. Los
poseedores de mercancías no intercambian directamente entre sí sus
artículos, sino a través de los poseedores de dinero, a consecuencia de lo
cual se desarrolla un complejo conjunto de vínculos sociales. Bajo el
capitalismo, la circulación mercantil está subordinada a la acción de leyes
económicas espontáneas, se efectúa en las condiciones de la anarquía de la
producción y de la lucha competitiva entre los capitalistas. Debido a las
contradicciones antagónicas inherentes al capitalismo y que se manifiestan
en las crisis económicas, en el retraso de la demanda solvente de los
trabajadores respecto al crecimiento de la producción, la realización de las
mercancías en el mercado encuentra grandes dificultades. En la sociedad
socialista, la esfera de la circulación de mercancías está limitada: la
tierra, las fábricas, las plantas industriales, las instalaciones, etc., no
se venden ni se compran. La circulación mercantil se halla subordinada a la
dirección planificada en escala de toda la sociedad, el Estado socialista
orienta el desarrollo de dicha circulación partiendo de las tareas de la
edificación comunista. Bajo el comunismo, la circulación mercantil se
sustituirá por la distribución directa de los productos, sin compra—venta.