CICLO CAPITALISTA: movimiento de la producción capitalista a través de fases
que guarden entre si una relación de sucesión: crisis, depresión,
reanimación y auge. El conjunto de fases entre dos crisis forma un ciclo
capitalista. La base del desarrollo cíclico de la producción capitalista es
la crisis, fase principal del ciclo capitalista. Cada crisis, culminación de
un ciclo, inicia un nuevo ciclo. En la crisis estallan las contradicciones
que se han ido acumulando durante el precedente ciclo de la producción
capitalista. A la crisis sigue la depresión, lo que se caracteriza por el
hecho de que se detiene el descenso de la producción y se entra en un
período de estancamiento. En la fase de la depresión se crean las premisas
de la subsiguiente reanimación y del auge. Los procesos fundamentales
característicos de cada una de las fases del ciclo contribuyen a crear las
condiciones que permiten pasar a la fase siguiente. El carácter cíclico
constituye una propiedad orgánica del desarrollo de la producción
capitalista. En el cielo capitalista, todas las fases se hallan
orgánicamente enlazadas entre sí: de una se pasa a la otra con el rigor de
un fenómeno sujeto a ley. El movimiento cíclico de la producción capitalista
se encuentra indisolublemente vinculado a las condiciones de la reproducción
del capital fijo. A pesar de que los capitales individuales se movilizan en
momentos distintos y de que los tiempos de rotación del capital fijo son
diferentes en los períodos de crisis, este capital sufre una desvalorización
en masa y una destrucción física. Por eso la crisis sirve siempre de punto
de partida para nuevas grandes inversiones de capital, y a medida que este
proceso adquiere carácter masivo se pasa de la depresión a la reanimación.
En esta fase, la renovación del capital fijo alcanza tal volumen que se
llega al nivel de la producción de antes de la crisis y hasta puede
superarse. De ahí que el fundamento material del ciclo capitalista sea la
reproducción del capital fijo. El carácter cíclico de la producción bajo el
capitalismo es una prueba de que el proceso de su desarrollo es espontáneo,
el curso de la reproducción es discontinuo y el carácter del modo
capitalista de producción es, en último término, transitorio.
Ver también
Los ciclos económicos