Contribuciones a la Economía


"Contribuciones a la Economía" es una revista académica con el
Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas
ISSN 1696-8360

 

LUCES Y SOMBRAS DE LA DISTRIBUCIÓN DE LA RENTA EN LA ECONOMÍA CORDOBESA: BALANCE 1965-2004 

 

Jesús Claudio Pérez Gálvez (CV)
dt1pegaj@uco.es
Universidad de Córdoba, España
 

Resumen

El objetivo fundamental de este trabajo es abordar los problemas de distribución asociados al crecimiento de una economía local como es la cordobesa desde una óptica aplicada y dentro del marco de referencia nacional. Bajo este planteamiento, el trabajo parte de la descomposición de la evolución de la producción per capita cordobesa respecto a la media española en función de los diferenciales de productividad laboral y de tasa de ocupación. A continuación, se examinan las distribuciones funcional y personal de la renta. El seguimiento de la distribución funcional permite apreciar la participación de las rentas del trabajo en la producción cordobesa, a la vez que perfilar su trayectoria en función de su tasa de asalarización y de sus costes laborales unitarios. El análisis de la distribución familiar de la renta contribuye a que sea posible examinar la posición de Córdoba en la distribución interregional de la renta. Los resultados convergen en un denominador común: la mejora en los niveles de renta de la población cordobesa entre 1965 y 2004 se sustentan más en las bondades del Estado que en las productivas de su economía. Este nota característica ofrece un argumento de base para que se entable un debate, de una forma mucho más explicita y con mayor alcance de lo que se ha hecho hasta el presente, sobre los eternos problemas a los que se enfrenta la economía cordobesa y cuáles son las soluciones que se pueden dar a los mismos.

Palabras Clave: Córdoba, producción per capita, productividad laboral, tasa de ocupación, tasa asalarización, costes laborales unitarios, y renta familiar disponible.

Código JEL: D31-D33-R59

Abstract

The main objective of this work is to address the problems of distribution which are associated with the growth of a local economy, such as the Cordoba one, from an applied point of view and within the national framework. Under this approach, the paper begins with the decay of the evolution of production per capita in Cordoba, with respect to the Spanish average, and in terms of labour productivity differentials and employment rate. Secondly, functional and personal distributions of income per capita are analysed. The monitoring of the functional distribution makes it possible to appreciate the participation of labour incomes in Cordoba´s production and to describe its evolution in terms of salary rate and unit labour costs. The analysis of the family distribution of income helps to examine the position of Cordoba in the interregional distribution of income. The results converge to a common denominator: between 1965 and 2004, the improvement of income levels of the population from Cordoba are based more on benefits of the State than on benefits of its productive structure. Finally, this remarkable feature offers an argument as base for a debate -in a much more explicit and far-reaching way than it has been done until now- about the perennial problems affecting the economy from Córdoba and what are the solutions that can be given.

Keywords: Cordoba, production per capita, labour productivity, employment rate, paid employment rate, unit labour costs, and household income

Código JEL: D31-D33-R59


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Pérez Gálvez, J.C.: Luces y sombras de la distribución de la renta en la economía cordobesa: balance 1965-2004, en Contribuciones a la Economía, diciembre 2010, en http://www.eumed.net/ce/2010b/ 


1. INTRODUCCIÓN

Los frutos del crecimiento económico, que implican aumentos de renta y bienestar, se pueden manifestar en una sociedad de formas muy diversas y variadas, dependiendo de las características socioeconómicas de la misma. Desde un punto de vista analítico, es la teoría de la distribución la encargada de analizar de qué manera se plasman tales frutos entre individuos, sectores, factores productivos, etc. Una primera aproximación al problema de la distribución de la renta es de naturaleza geográfica, lo que ha dado lugar, en los últimos tiempos, a un número considerable de trabajos que han vuelto a poner de actualidad el análisis de las desigualdades regionales así como las causas de la convergencia o divergencia en las condiciones de vida . De forma tradicional, sin embargo, los análisis de distribución de la renta se plantean, sobre todo, en los planos funcionales y personal. En el primer caso, se trata de ver cómo se reparte la renta entre los factores de producción – capital y trabajo – que han contribuido a su generación. En el segundo caso, se pretende analizar en qué medida los mencionados frutos del crecimiento económico se distribuyen de forma más o menos equitativa entre la población, haciendo que aumente el bienestar general.

La finalidad del presente artículo es la de ofrecer una panorámica general de las modificaciones que ha experimentado la distribución de la renta en Córdoba desde las perspectivas funcional y personal. Por este motivo, en el primer apartado se analiza la trayectoria de su producción per capita y sus determinantes más inmediatos. A continuación, se aborda el estudio de la distribución funcional de la renta, esto es, el estudio de la participación del trabajo y el capital en la renta total. El análisis de las desigualdades en términos de renta disponible que se realiza en el tercer apartado permite apreciar la importancia de los sistemas fiscales compensatorios – vía impuestos y transferencias – como mecanismo corrector de las desigualdades.

2. EVOLUCIÓN DE LA RENTA PER CAPITA Y SUS COMPONENTES

Desde una perspectiva de equidad y distribución, la pregunta pertinente no es cuanta riqueza se genera por persona ocupada sino la relación entre la riqueza creada y el número de personas que tendrán que satisfacer sus necesidades a partir de esa riqueza. La relación entre producción per capita y productividad del trabajo es fácil de establecer pues la proporción entre ellas es simplemente la proporción de población ocupada dentro de la población total. Por tanto, el nivel de bienestar de una economía, medido por la riqueza creada por persona que habita en ella, puede explicarse a partir de la productividad de quienes están ocupados y de la proporción que representan estos sobre la población total – en este caso la denominamos tasa de ocupación –. A igualdad de otras circunstancias, una provincia puede tener una producción per capita por encima de la media como consecuencia de dos factores: que su productividad del trabajo sea superior a la media y que cuente con una mayor tasa de ocupación.

El cociente entre el VAB per capita provincial y el nacional constituye un primer dato de importancia en el análisis de la distribución de la renta –gráfico nº 1–. Entre 1965 y 2004 la provincia de Córdoba ha mantenido un menor nivel de bienestar que la media nacional – medido en diferencias logarítmicas promedio nacional –. Sin bien con oscilaciones, la diferencia se ha mantenido a lo largo de los años – el diferencial para el conjunto del período asciende a un 36,3% –. Esta dinámica pone en evidencia que la convergencia de los niveles de producción per capita de las provincias – cuya existencia como tendencia parece demostrar la literatura sobre el crecimiento económico – no es un resultado que quepa dar por garantizado, ni que vaya a producirse sin fuertes altibajos. Al menos en el caso de la economía cordobesa, los datos de los últimos tiempos no permiten abandonarse a un alegre optimismo. La descomposición del VAB per capita muestra que tanto la menor productividad de los ocupados como la menor tasa de ocupación contribuyen a explicar la menor producción per capita de la economía cordobesa.

Ahora bien, la principal causante de esta situación desfavorable es la menor tasa de ocupación –tabla nº 1–. La tasa de ocupación sobre la población total ha pasado de representar un 87,3% de la población española en los años 1965-1975, a un 78,0% en la etapa más reciente (1993-2004). Mientras tanto, la producción por persona ocupada ha ido aumentando relativamente, desde un 74,6% del correspondiente a la media española en 1965-1975 hasta un 85,0% en la etapa 1993-2004. En casi cuatro décadas, la economía cordobesa sólo ha ganado un punto en términos de producción per capita relativa. Esta exigua convergencia se explica, exclusivamente, por las ganancias relativas en productividad laboral – 10,4 puntos porcentuales –, que se ven compensadas casi en su totalidad por la pérdida de empleos per capita (-9,3%).

Una de las características más destacadas y persistentes del desarrollo económico español entre 1965 y 2004 ha sido el extraordinario incremento de la productividad del trabajo. Este avance debe interpretarse como un fenómeno enormemente positivo, sin embargo, el gran crecimiento de la productividad ha tenido como contrapartida la de limitar extraordinariamente la creación de empleo . Al igual que el conjunto de la economía española, la economía cordobesa muestra una tendencia temporal creciente en la productividad aparente del trabajo. A lo largo de las cuatro décadas estudiadas, el trabajo de la economía cordobesa casi ha triplicado su productividad, siendo este avance algo mayor si nos ceñimos al sector privado de su economía. La tabla nº 2 permite comprobar que, también en la economía cordobesa, ha tenido lugar el conocido fenómeno de ralentización en el ritmo de crecimiento de la productividad del trabajo – slowdown en productividad – experimentado por la práctica totalidad de las economías occidentales. Así, en la etapa inicial (1965-1975), la productividad total creció a una tasa anual acumulativa del 5,76%. Dicha tasa se redujo, aproximadamente, en un punto y medio porcentual en la década siguiente, para caer drásticamente en los años 1985-1991 y situarse próxima al 1% anual. Con la excepción de la etapa 1991-1993, la ralentización y deterioro de la productividad del trabajo ha continuado a lo largo de los años más recientes (1993-2004), cayendo la tasa anual a registros negativos (-0,29%). En la etapa de crecimiento que comprende la segunda mitad de los sesenta y los primeros años de la década de los setenta, la masiva destrucción de empleo determina la fuerte expansión de la productividad. La crisis de los setenta frena el crecimiento de la producción registrado años atrás, sin embargo, una vez más, la destrucción de empleo que le acompaña amortigua sus efectos sobre la productividad que sigue creciendo hasta 1985 a una tasa anual próxima al 4%. La fuerte creación de empleo tras la recuperación económica iniciada a mitad de los ochenta frenó el avance de la producción por persona ocupada, siendo patente una recuperación posterior al alza, derivada de la fuerte destrucción de puestos de trabajo que acompaña a los años de crisis 1991-1993. En la etapa más reciente (1993-2004), los elevados niveles de crecimiento de la productividad vuelven a desaparecer, llegando anotar registros negativos, algo inédito a lo largo de todo el período de estudio. Con todo, la productividad del trabajo no parece mostrar un perfil cíclico definido, puesto que fases de elevado crecimiento del producto han ido asociadas tanto a fuerte crecimientos de la productividad del trabajo como a desaceleraciones notables de la misma.

A lo largo del período 1965-2004, la productividad del trabajo de la economía cordobesa se ha mantenido por debajo de la media española –tabla nº 1–. No obstante, desde los setenta, la tendencia apunta un proceso convergente, de manera que, el output por ocupado era en 1965 un 25,0% inferior al nacional, porcentaje que se reduce hasta el 15% en los años más recientes. Esta aproximación es fruto de dos fuerzas contrapuestas, una primera que ha ralentizado el crecimiento relativo y que reside en el menor dinamismo de la producción privada cordobesa, y otra, de más intensidad, que ha favorecido un mayor avance y que obedece a su menor tasa de creación de empleo.

La evolución de la relación entre ocupados y población total (Po/P) puede descomponerse, a su vez, en tres factores: a) el porcentaje de población con edad de trabajar sobre la población total (Pet/P), b) la tasa de actividad (Pa/Pet) – cociente entre la población que desea trabajar y la población con edad de trabajar – y c) la proporción de personas que desean trabajar y encuentran trabajo (Po/Pa). De esta manera, la economía cordobesa puede tener una menor tasa de ocupación respecto a la media española como consecuencia de tres causas: a) por contar con un menor porcentaje de población en edad de trabajar – de 16 o más años – sobre población total, b) por una menor porcentaje de población activa sobre población en edad de trabajar – una menor tasa de actividad – o c) porque la tasa de paro sea mayor – lo que se traduce en una menor ratio población ocupada sobre población activa –.

La disminución de la relación entre los ocupados y la población total (Po/P) ha tenido como principal elemento impulsor la reducción de la ratio población ocupada sobre población activa total (Po/Pa) – esta ratio se ha reducido un 8,8% en relación a la media nacional entre las etapas 1965-1975 y 1993-2004 –. En otras palabras, el mayor crecimiento de las tasas de paro que ha venido registrando la economía cordobesa ha contribuido a mantener un menor porcentaje de población ocupada en relación a la media nacional –gráfico nº 2–. La evolución de las otras dos ratios con respecto a los niveles nacionales ha venido oscilando. También la tasa de actividad (Pa/Pet) se ha mantenido en todo momento por debajo de la nacional, representando en promedio un 92,8% de la misma –tabla nº 3–. Tras una primera etapa de contracción, desde los años ochenta hasta la fecha se asiste a una reducción del diferencial que le separa de la tasa española – es un dato que hay que valorar de forma positiva, puesto que aumenta las potencialidades de crear riqueza en la provincia y responde, principalmente, a una mayor incorporación de la mujer al mercado de trabajo y, muy recientemente, por el fenómeno de la inmigración. La proporción de población en edad de trabajar con respecto a la población total (Pet/P) ha terminado el período 1965-2004 con un nivel superior al nacional en un 1,0%. También en este caso la valoración del dato es positiva, ya que es la consecuencia inmediata de la mayor juventud de la población cordobesa.

En suma, puede afirmarse que desde los sesenta los cordobeses vienen disfrutando de unos niveles de vida netamente inferiores a los correspondientes a un ciudadano español medio – si por tales entendemos una producción per capita inferior – y en un contexto de falta de aproximación a la media española. Este diferencial desfavorable se sustenta en la menor productividad que el trabajo exhibe en la provincia – sin embargo ha mostrado una tendencia a la convergencia hacia los niveles medios españoles – y en la menor tasa de ocupación, que influida por la mayor incidencia del desempleo en la economía cordobesa, ha contribuido en mayor medida a mantener bajos los niveles relativos de vida de sus habitantes.

3. DISTRIBUCIÓN FUNCIONAL DE LA RENTA

En su acepción más habitual, el concepto de renta se utiliza para referirse al conjunto de remuneraciones percibidas por los propietarios de los factores de producción como contraprestación de su aportación al proceso productivo. Esta definición permite establecer un primer criterio de distribución de la renta según ésta retribuya al trabajo o al capital – a esta distribución se le conoce como primaria o funcional –. Desde la perspectiva de la generación de rentas, el valor añadido bruto viene dado por la suma de las remuneraciones de los asalariados (RA) y la remuneración del factor capital o excedente bruto de explotación (EBE). La remuneración del factor trabajo comprenden los sueldos y salarios pagados a los trabajadores, mientas que la del capital incluyen los dividendos y beneficios no distribuidos, los intereses financieros y el consumo de capital. Para simplificar el análisis, en este último grupo se incluyen, asimismo, las retribuciones de los trabajadores autónomos o por cuenta propia, aún cuando sus rentas tienen, en realidad, un carácter mixto. Desde un punto de vista operativo, y debido a las limitaciones informativas existentes sobre el particular, la retribución del capital se obtiene de forma residual, por la diferencia entre la renta total (VAB) y la remuneración de los asalariados.

Este apartado pretende evaluar la participación de las rentas de los asalariados – como variable representativa de las rentas del trabajo – en el valor añadido de la economía cordobesa y su evolución desde los años sesenta. Los cambios en el peso de la rentas del trabajo en la renta depende dos factores: la evolución de la tasa de asalarización (TA) – entendida como el porcentaje de asalariados sobre el total de ocupados – y la trayectoria del coste laboral real unitario (CLRU) – recordar que representa la participación del coste del trabajo en una unidad de producto y depende, a su vez, de la relación entre los costes laborales por asalariado y la productividad del trabajo –. De acuerdo con esta descomposición, los aumentos o descensos de la participación de los asalariados en el VAB pueden deberse a incrementos o disminuciones, respectivamente, de la tasa de asalarización y/o al crecimiento o descenso, respectivamente, del CLRU; es decir, al crecimiento de la remuneración medio de los asalariados por encima del crecimiento de la productividad del trabajo.

Una primera característica de la distribución funcional de la renta en la economía cordobesa es que la participación de las rentas del trabajo se ha mantenido, auque con oscilaciones, en torno al 45,5% como media de todo el período 1965-2004 –tabla nº 4–. En términos comparativos con el conjunto de la economía española, la participación provincial de las rentas de los asalariados se sitúa en torno a tres puntos porcentuales por debajo de la media española, observándose además una tendencia a la divergencia a partir de la segunda mitad de los setenta –gráfico nº 3–.

Un análisis más detallado de la distribución primaria de la renta pone al descubierto que el sesgo en la distribución funcional de la renta – desfavorable a la participación de las rentas de los asalariados – encuentra su origen en los menores costes laborales por unidad de producto (CLRU) de la economía cordobesa, puesto que la tasa de asalarización (TA) se ha situado tradicionalmente – hasta mediados de la década de los noventa – por encima de la media nacional. En cuanto a la dinámica de la participación de las rentas del trabajo y la trayectoria de sus dos componentes, puede afirmarse que las pautas han sido bastantes similares a las registradas por esas variables en el conjunto de la economía española. La trayectoria dibujada por el peso de la remuneración a los asalariados discurre paralela a la propia evolución de los costes laborales unitarios, puesto que la tasa de asalarización no ha dejado desde los años sesenta de exhibir una constante tendencia ascendente, aunque menos pronunciada que en la economía española.

4. RENTA PRODUCIDA Y RENTA DISPONIBLE

Debido a los cambios que operan tras la distribución primaria de la renta, pueden surgir diferencias entre la renta producida por una economía y su renta disponible, dando lugar así a un proceso de redistribución interregional de la renta. Una primera aproximación al cono-cimiento de la dirección de estos flujos de redistribución, surge de comparar la renta familiar directa (RF) con la renta familiar disponible (RFD). La primera de ellas – renta familiar directa – representa la renta de los factores que revierten directamente sobre las familias. Si a la renta familiar directa sumamos las transferencias netas recibidas por los hogares y restamos las cotizaciones sociales obligatorias y los impuestos directos satisfechos, el resultado es la renta familiar disponible.

La evolución conjunta de la renta familiar directa y la parte de esa renta de que efectivamente disponen las familias después de que las Administraciones Públicas hayan llevado a cabo su labor redistribuidora – ambas en términos per capita – permite una primera aproximación del papel de la provincia en la distribución interregional de la renta. En España este flujo interregional de renta es consecuencia de dos hechos: la mayor presión fiscal que por término medio soportan las regiones con un mayor nivel de renta y, en segundo lugar, los mayores volúmenes de recursos que reciben las regiones – y con ellas sus provincias – menos desarrolladas a través de las transferencias corrientes netas. Lógicamente, si la redistribución funciona como cabe esperar, se encuentran menores niveles de desigualdad en un análisis de la renta disponible que en uno de las rentas directas. Esto significa que cabe esperar – como de hecho así sucede – que la renta disponible per capita de Córdoba esté más cerca de la nacional, que la rentas directas per capita.

El perfil evolutivo dibujado por la renta directa per capita de las familias cordobesas en relación a la media nacional dista bastante del seguido por la renta per capita provincial. En unidades monetarias constantes del año 2000, la renta familiar directa per capita en Córdoba era de 3.285 euros en 1967 – frente a los 5.030 € para el conjunto de España – y pasa a 9.470 euros – frente a 12.636 € – en 2004. La diferencia entre el nivel provincial y el nacional ha sufrido altibajos a lo largo del período de tiempo analizado. Así, inicialmente las diferencias permanecieron más o menos estancadas, es a partir de 1979 cuando se observa una clara ten-dencia hacia la reducción que se prolonga hasta los años más recientes a partir de 1979 –gráfico nº 4–. La dinámica de la posición relativa de Córdoba en cuanto a su renta familiar disponible per capita discurre de manera paralela a la evolución descrita por la renta familiar directa, situándose siempre por debajo de su valor medio nacional. En términos absolutos y euros constantes, la renta familiar disponible per capita en 1967 era de 3.021 y 4.855 euros en la provincia y el conjunto de España, respectivamente; las cifras pasan a 9.046 y 11.539 euros en 2004. En cuanto al perfil temporal de la distancia entre la renta disponible provincial y la nacional, se observa una trayectoria muy similar a la comentada para la distancia existente entre las rentas directas. En efecto, se aprecia una marcada tendencia hacia la reducción de dicha distancia a partir de 1989, llegándose a una diferencia inferior a los veinticinco puntos porcentuales en el año 2004.

Comparando la posición relativa en cuanto a su renta familiar directa con la correspondiente a la renta familiar disponible – ambas en términos per capita –, se observa que desde mediados de los ochenta la economía cordobesa mantiene una posición en términos de renta familiar disponible más favorable que la que ocupa en relación a la renta familiar directa –tabla nº 6–. Este resultado es interpretable en el contexto del papel redistributivo de las Administraciones Públicas, dado que todos los indicadores socioeconómicos sitúan el nivel de vida de los cordobeses muy por debajo de la media española. Además, se observa que en la etapa más reciente (1993-2004) la provincia ha consolidado su posición en el juego de la distribución interregional de la renta, en el sentido de que las diferencias en la posición de las familias cordobesas en renta directa y renta disponible son cada vez más amplias.

Un modo complementario de abordar el estudio de la posición de Córdoba en el juego de los flujos de renta entre las provincias españolas es obtener la carga impositiva neta soportada por las familias cordobesas – definida como la incidencia de los impuestos directos y las cotizaciones sociales netas de transferencias sobre sus rentas directas –. En este sentido, las familias cordobesas ha venido, aparentemente, soportando una carga fiscal neta negativa – esto es, el volumen de transferencias supera a la suma de los impuestos directos y cotizaciones sociales – (gráfico nº 5). Como media del período 1967-2004, la provincia ha soportado una carga fiscal neta negativa del (-2,6)% de la renta familiar directa, porcentaje positivo y cercano al 7,5% en el conjunto de las provincias españolas –tabla nº 7–.

En todo caso, la carga impositiva – negativa o positiva – que soporta la economía cordobesa ha sido en todo momento sensiblemente inferior a la soportada a nivel nacional, dando lugar a un efecto redistribuidor favorable a la provincia que ya se ha comentado anteriormente. Ahora bien, este efecto redistribuidor ha ido debilitándose a partir de los años ochenta, al tiempo que se registraba una tendencia a la elevación de la carga impositiva neta a nivel provincial y una reducción de la nacional.

5. CONCLUSIONES

La finalidad de este trabajo ha sido ofrecer una panorámica general de las modificaciones que ha experimentado la distribución de la renta en Córdoba desde las perspectivas funcional y personal. Entre las ideas más sobresalientes a retener del análisis efectuado cabe destacar:

a) La economía cordobesa ha conseguido un crecimiento sostenido de su producción, en línea con el observado en el conjunto de la economía española, que ha permitido mejorar el nivel de bienestar de sus habitantes. Sin embargo, las ganancias de renta per capita que ha experimentado la economía cordobesa han estado sustentadas, en términos absolutos, en los aumentos registrados en la producción real. En relación con el conjunto nacional, tales ganancias son, básicamente, la consecuencia de un comportamiento demográfico preocupante, ya que el mismo ha estado caracterizado por una pérdida continua de población, tanto en relación con las cifras iniciales como en comparación con la totalidad del país. Además, y al igual que ha sucedido con otras provincias que han perdido peso en la esfera nacional, el adverso resultado encuentra su explicación en unos importantes movimientos migratorios, que han seguido estando presentes, aunque de forma atenuada, hasta la entrada del nuevo milenio.

b) La economía cordobesa, que tradicionalmente se ha encontrado entre las más atrasadas de España, no ha experimentado un proceso de convergencia real en materia de renta per capita respecto al promedio nacional. En líneas generales puede decirse que la brecha existente con respecto al nivel español corresponde a un problema de productividad y, en mayor medida, al elevado nivel de desempleo. No obstante, la economía cordobesa si ha protagonizado en las últimas décadas un importante proceso de convergencia nominal hacia los ni-veles de renta per capita de nuestros vecinos europeos. La integración española en la Unión Europea ha contribuido en este sentido, y es previsible que lo siga haciendo en el futuro más inmediato – al menos hasta el 2013 –, no sólo porque ha permitido y permitirá que la provincia se beneficie de importantes ayudas financieras sino, también, porque ha modificado sustancialmente el marco de las relaciones económicas, haciendo que la provincia se encuentre mucho más abierta al exterior y en situación de enfrentar una competencia creciente.

c) Consolidar un nivel de bienestar similar al de Europa exige no sólo un esfuerzo en convergencia nominal como el realizado en los últimos años sino un esfuerzo en convergencia real. Hay aspectos claramente susceptibles de mejorar. La convergencia real al bienestar medio europeo exige no sólo acercarnos en términos de renta per capita sino también en otras variables que condicionan el nivel de vida al que se puede aspirar. Entre esas variables debe destacarse la dotación de infraestructuras, los niveles de cualificación de la población y la inversión en I + D.

d) Desde un punto de vista de justicia social, es de sobra conocido que los frutos del crecimiento económico raramente se distribuyen de forma equitativa entre los agentes que contribuyen a su generación. Es por ello que, aunque con características diferenciadoras, otro de los rasgos que comparte la economía cordobesa con el conjunto de país es la presencia de importantes desigualdades en los ámbitos de las rentas personales y del mundo laboral. En parte, estas desigualdades en materia de renta están relacionadas con su propia distribución funcional, debiendo destacarse al respecto que la participación del factor trabajo en las rentas cordobesas se encuentran por debajo de la media española, y con una clara tendencia a alejarse de la misma. Este resultado es consecuencia exclusiva de los menores costes laborales reales por unidad de producto, ya que su tasa de asalarización se ha situado, tradicionalmente, por encima de la media nacional.

e) Por su parte, la carga impositiva neta en Córdoba ha sido negativa hasta 1993 y sensiblemente inferior a la soportada a nivel nacional a partir de esa fecha, dando lugar a un efecto redistribuidor favorable a la provincia. Sin embargo, el aspecto más significativo de este efecto redistribuidor es que, casi cuarenta años después, Córdoba no haya experimentado un proceso de convergencia real en materia de renta per capita respecto al promedio nacional. Ello muestra la imagen de una economía que, si bien se ha movido en la misma dirección en muchos aspectos, no logra una transformación suficientemente intensa de su aparato productivo que le capacite para crecer al ritmo de crecimiento del output y empleo del territorio nacional.

f) A modo de reflexión, decir que algunos de los resultados y tendencias apuntados en este trabajo deberían ser razón suficiente para que los ciudadanos cordobeses entablen un debate, de una forma mucho más explícita y con mayor alcance de lo que se ha hecho hasta el presente, sobre cuáles son los eternos problemas a los que se enfrentan y cuáles son las posibles soluciones.

6. BIBLIOGRAFÍA

Alcaide, J. (2003): Evolución económica de las regiones y provincias españolas en el siglo XX. Ed. Fundación BBVA, Bilbao.

Alcaide, J. y Alcaide, P. (2000): Magnitudes económicas provinciales años 1985 a 1995. Ed. FUNCAS, Madrid.

Alcaide, J. y Alcaide, P. (2002): Balance económico regional (autonomías y provincias) años 1995 a 2001. Ed. FUNCAS, Madrid.

Alcaide, J. y Alcaide, P. (2006): Balance económico regional (autonomías y provincias) años 2000 a 2005. Ed. FUNCAS, Madrid.

Alcaide, J. y Alcaide, P. (2007): Balance económico regional (autonomías y provincias) años 2000 a 2006. Ed. FUNCAS, Madrid.

De la Dehesa, G (2005): Perspectivas del empleo y la productividad en España”. Información Comercial Española, nº 826, pp. 483-501.

Delgado, M. (1993): “Las tres últimas décadas de la economía andaluza”, en Martín, M. (dir.), Estructura económica de Andalucía. Espasa Calpe, Madrid, pp. 73-114.

Delgado, M. (1995): “La economía andaluza en los años 90. Rasgos básicos y perspectivas”, en Delgado, M. y Román, C. (eds.), Ocho análisis de la Economía Andaluza. Instituto de Desarrollo Regional, Fundación Universitaria, Sevilla, pp. 73-101.

Fundación BBV (1999): Renta Nacional de España y su Distribución Provincial. Serie Homogénea. Años 1955 a 1993 y avances 1994 a 1997 (2 Volúmenes), Bilbao.

Goerlich, F.J. y Mas, M. (2001): La evolución económica de las provincias españolas (1955-1998). Capitalización y Crecimiento. (2 Volúmenes). Fundación BBVA, Madrid.

7. ANEXO: FUENTES ESTADÍSTICAS

La publicación Renta Nacional de España y su Distribución Provincial (BBV) proporciona datos de VAB a coste de los factores con desagregaciones a seis grandes sectores – agricultura, energía, manufacturas, construcción, servicios privadazos y servicios públicos a lo largo del período 1955-1995 – (la serie se ha recalculado a precios básicos). Los datos correspondientes para los seis sectores indicados del período 1995-2004 proceden de Balance económico regional (autonomías y provincias) de FUNCAS. Estas series vienen dadas en unidades monetarias corrientes. Para obtener las series sectoriales en unidades monetarias constantes del año 2000, se han aplicado los deflactores sectoriales implícitos del VAB que proporcionan ambas publicaciones

La publicación Capital Humano. Series Históricas (1964-2004) proporciona datos de población en edad de trabajar y población ocupada a una desagregación de seis grandes sectores.

La fuentes utilizadas para el cálculo de los costes laborales reales unitarios han sido: la remuneración de los asalariados, el número de empleos, el número de asalariados, el VAB y los deflactores implícitos procedentes de las publicaciones Renta Nacional de España y su Distribución Provincial; y Balance económico regional (autonomías y provincias).

Se han utilizado datos de rentas directas y renta familiar disponible en términos corrientes de las publicaciones Renta Nacional de España y su Distribución Provincial; y Balance económico regional (autonomías y provincias).

Las series de rentas directas y renta familiar disponible se han transformado en euros constantes a partir del deflactor implícito agregado que proporcionan las citadas publicaciones.


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