Contribuciones a la Economía


"Contribuciones a la Economía" es una revista académica con el
Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas
ISSN 1696-8360

 

EL ELEMENTO IDEOLÓGICO EN LA EVOLUCIÓN DEL OBJETO DE ESTUDIO DE LAS CIENCIAS ECONÓMICAS. BREVE ANÁLISIS CRÍTICO

 

Yoandris Sierra Lara
ysierra@fcsh.pr.edu.cu

 

Resumen

El presente trabajo se inserta en las temáticas de la Metodología de las Ciencias Económicas, Pensamiento Económico Universal, Economía Política y la más recientemente bautizada como Economía Crítica. Se centra en la evolución histórico – lógica de la ciencia económica burguesa indagando en el contenido ideológico, clasista y axiológico de esta disciplina que, desde hace ya más de un siglo ha pretendido desligarse de su esencia social, histórica y clasista y presentarse bajo un armazón de racionalidad instrumental, formal - matemática y básicamente neutral; mucho más cercana a la realidad de una ciencia técnica que intenta explicar procesos naturales y eternos. A analizar las implicaciones ideológicas presentes abierta o solapadamente en la evolución histórica del objeto de estudio de las ciencias económicas burguesas, va dirigido entonces este artículo, que pretende ser una contribución más en la desmistificación del aparato gnoseológico burgués.

Palabras claves.

Ideología / Ciencias Económicas.

Abstract.

The following investigation is inserted on temathical of Economic Science´s MetEhodologics, Political Economic an the most reciently called Critical Economic. It focus on historical and logical evolution of burguesian economic´s science, searching on ideological, clasist and axiological content trougth this discilpline who is involved in a century internal conflicts to brake and separate from they social, historical an clasist main ideas, and performances under an intrumental racionality, formal- mathematics and basically neutral cover, much closer to reality of technical science who is trying to explain naturals and eternal process. To analize ideological´s implications presents in open or hidden way on the historical´s evolution to object of study of burguesian´s economics of science, is dedicates this chapter, pretending a new more contribution to desmistificate the burguesian´s gnoseological structure.

Key words.

Ideology / Economical Sciences.

 

Para ver el artículo completo en formato pdf pulse aquí


Sierra Lara, Y.: "El elemento ideológico en la evolución del objeto de estudio de las ciencias económicas. Breve análisis crítico" en Contribuciones a la Economía, noviembre 2009 en http://www.eumed.net/ce/2009b/


Introducción.

El dominio real del Capitalismo le permite acceder al dominio sobre las conciencias de las personas, de los pueblos y de las clases sociales. Sus propias disciplinas científicas son en parte vehículos de esta dinámica. La inmensa cantidad de bibliografía que se publica, los cursos de las universidades, el influjo de los grandes medios de comunicación masiva, reproducen el esquema mental de dominación ideológica, haciéndose pasar primeramente por sólida construcción científica.

∗ Licenciado en Contabilidad y Finanzas. Aspirante a Doctor en Ciencias Económicas en la Especialidad de Economía Política. Profesor Instructor de Economía Política y Pensamiento Económico Universal en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Pinar del Rio, Cuba. Director del Proyecto Nacional de Investigación: “Estudios para el desarrollo de la Teoría Económica Marxista en los Centros de Educación Superior en Cuba”. contacto: ysierra@fcsh.upr.edu.cu . , ysierra@breakthru.com , ysierra@gawab.com

Lenin había escrito en su momento que a ningún profesor burgués de economía política se le puede creer ni una sola palabra en materia de teoría de la economía política, ya que “los catedráticos de Economía Política no son, en general, más que comisionados eruditos de la clase capitalista”1.

Esos economistas políticos de los que habla Lenin se han encargado históricamente de brindar la fundamentación teórica para las necesidades del capital, han sido siempre, como ahora también lo son, voceros altamente sofisticados del capital. Por lo tanto, ha de tenerse ante ellos y su discurso teórico – práctico una postura que debe al menos distinguir entre: creer acrítica y tranquilamente su proposición teórica y consecuente significación ideológica y de política práctica, o indagar en los fundamentos de su teoría y encontrar tras una manta de pretendida armazón científica las células de la posición clasista, el interés privado y la ideología burguesa. Creemos que la única posición verdaderamente científica y revolucionaria, en el amplio sentido del término, esté en la segunda perspectiva planteada. Esto se refuerza si somos investigadores en el campo de las teorías de la economía política y a la vez formadores de nuevas generaciones de economistas de necesaria y demandada capacidad crítica y constructiva.

Pero, ¿qué vamos a entender por ideología? Manejaremos el término desde la perspectiva marxista. Según este enfoque “ideología” tiene dos significados complementarios: Significado 1. Concepción del mundo que implica una determinada perspectiva de vida ligada a los intereses de las clases sociales, una escala de valores, junto con normas de conducta práctica. 2. Falsa conciencia, obstáculo para el conocimiento de la verdad, error sistemático, inversión de la realidad, o lo que Marx denomina fetichismo.

Esto se expresa de forma general a través del hecho de que la economía política burguesa es una concepción ideológica del mundo vinculada a los intereses del capital y los capitalistas, mientras el marxismo está vinculado a los intereses de los trabajadores (Significado 1); la economía política burguesa construye un aparato teórico metodológico, doctrinario, etc, para fundamentar el desarrollo de la sociedad (se construye la falsa conciencia) mientras que el marxismo cuestiona toda falsa conciencia ideológica de la burguesía ( significado 2)∗.

La problemática anterior nos lleva al planteamiento del siguiente objetivo: Analizar las implicaciones ideológicas presentes abierta o solapadamente en la evolución histórica del objeto de estudio de las ciencias económicas burguesas; lo que sin duda es una tarea necesaria e inacabada en los estudios de la economía y el pensamiento crítico.

Materiales y métodos.

Para cumplir con este objetivo empleamos como principal método científico el materialismo dialéctico y la denominada teoría crítica del fetichismo, acompañados de una muy necesaria revisión bibliográfica en las fuentes originales de la propia doctrina económica burguesa y la observación científica de la realidad en busca de la confirmación en la práctica histórica – social de algunos de los principales postulados defendidos por el discurso teórico burgués.

Resultados y Discusión.

La economía como ciencia tuvo su primer momento en la Grecia antigua. Pero es con el surgimiento y consolidación del Modo de Producción Capitalista que la ciencia económica alcanza su sustantividad y se expresa como economía política*∗.

La economía política burguesa no presenta un objeto de estudio único a lo largo de su historia. La primera doctrina de la economía política, muy ligada a la política económica fue el Mercantilismo, que se encargaba de estudiar la esfera de la circulación, el comercio y expresaba los intereses de la burguesía comercial que no era aún dominante. Esta doctrina y práctica económica hizo poco en la comprensión de las leyes que hacen funcionar el sistema económico, que por demás aún no estaba plenamente desarrollado como un mecanismo autónomo, aunque si tributó decisivamente al proceso de acumulación originaria del capital y con ello a la génesis de este Modo de Producción.

Según progresan las relaciones de producción capitalistas van progresando las ideas de la naciente burguesía y desplazan su plano de análisis acertadamente hacia la esfera de la producción. Inicialmente centran el análisis de la producción únicamente en la agricultura y se crea la doctrina fisiocrática que expresa la oposición del Capitalismo al Feudalismo.

Del siglo XVII al XIX se consolida el régimen capitalista de producción en todas las esferas de la vida económica, la burguesía se hace dominante y se crea la Economía Política Clásica Burguesa que expresa los intereses de la joven burguesía industrial. Las contradicciones entre el trabajo y el capital, es decir, entre la clase obrera y la capitalista, no se habían agudizado lo suficiente como para poner al descubierto su carácter antagónico y sus teóricos estaban interesados en reflejar con la mayor objetividad posible las entonces progresistas relaciones de producción capitalistas.

Su centro de atención estaba anclado al estudio de la riqueza y el crecimiento económico de las naciones. El principio medular de la economía política clásica era el gran precepto del laissez faire. Con éste la importante unidad de la Economía Política como sistema teórico, se convertía en un congruente sistema de la doctrina práctica. Los principios abstractos quedaban dotados de una acción viva para la política real, y la interpretación esquemática del mundo externo se fundió con el precepto y la acción. Haciendo funcionar estas leyes, el sistema “caminaba por sí mismo”, independientemente del cuidado del gobierno y del estadista2.

Es así como la economía clásica lega a la prosperidad la tesis de que el sistema capitalista por sí solo, a través del libre funcionamiento del mercado como sistema de organización de la producción social, es capaz de lograr la creación de riquezas y el funcionamiento de la sociedad. Tal tesis va a ser uno de los dogmas ideológicos más resguardados por los economistas y políticos burgueses a lo largo de toda la historia del Capitalismo.

Como ciencia eminentemente social los economistas clásicos avanzaron un gran trecho al defender la idea de que la sociedad se desarrollaba en base a leyes, sólo que para ellos tales leyes eran naturales, no tenían un contenido histórico concreto. Tampoco podrían comprender la relación de clases específica que se da entre la clase obrera y la burguesía. Para Marx “la forma económica en que se extrae el excedente del trabajo no pagado de los productores directos, determina la relación entre dirigentes y dirigidos, tal como surge directamente de la producción y a su vez, influye en ella como un elemento determinante... siempre es la relación directa de los propietarios de los medios de producción con los productores directos la que revela el secreto más íntimo, los cimientos más ocultos, de toda la estructura social... la forma de esta relación entre dirigentes y dirigidos corresponde siempre a una etapa definida del desarrollo del trabajo y de su productividad social”3.

Pero la economía política burguesa, aún en su variante clásica no registra tal situación. “La economía política daba esto por sentado, pero no profundizó el estudio de esas relaciones; se conformó con describirlas y con incluirlas entre sus condiciones, pero sin analizarlas. Consideraba la división en clases, bien como parte del orden de la naturaleza, o simplemente como una forma que adoptaba espontáneamente la división del trabajo en una sociedad libre, y no como un producto histórico de tipo especial. Como los economistas no llegaron a conocer la esencia de esa relación, no pensaron que las características de esa relación única podrían afectar el funcionamiento de sus leyes económicas, y transformar radicalmente las interpretaciones y predicciones apoyadas en esas leyes”4.

Ahora bien, “tan pronto como el capitalismo quedó plenamente establecido y el orden económico y social burgués firmemente atrincherado, este orden fue, consciente o inconscientemente, aceptado como la estación terminal de la historia, y la discusión sobre el cambio económico y social cesó”5.

Así el carácter científico de la economía política burguesa fue diluyéndose hasta terminar desapareciendo y cediendo su rol a una función meramente apologética, funcional e instrumentalista de la economía capitalista6. En definitiva la economía política burguesa se movió en su conjunto a una posición que Marx definiría como Vulgar. En palabras de Paul A. Barán “el pensamiento burgués (y la economía como parte de él) se transformó cada vez más en un bien arreglado estuche, conteniendo los variados utensilios ideológicos requeridos para el funcionamiento y la preservación del orden social existente”7.

La Economía Política Burguesa Vulgar “usaba como constantes las propiedades de los objetos, con abstracción de los individuos y de las circunstancias de clase de esos individuos, sólo podía ocuparse de cosas superficiales, solo podría proporcionar un análisis parcial del fenómeno y, por consiguiente, postular leyes y tendencias que no sólo eran incompletas, sino hasta contradictorias y falsas”8.

A partir de 1870, surge en el interior del pensamiento económico burgués el denominado pensamiento económico neoclásico. Aquí la economía política aparece como la ciencia relacionada con la satisfacción de las necesidades del individuo. Así, el análisis a nivel de sistema, de totalidad, cede ante un análisis estrecho, desconectado del mundo complejo y masivo que es la economía y la sociedad. No se estudia la sociedad y su funcionamiento en el nivel básico, sino simplemente las formas del comportamiento humano al disponer de escasos bienes. Aparece así por primera vez en la ciencia económica el ya muy conocido axioma de que la economía es la actividad que se encarga de dadas necesidades ilimitadas encontrar la mejor alternativa o elección de los recursos que siempre serán escasos. Claramente esta ciencia poco hará para explicar por qué para unos seres humanos los recursos son más escasos que para otros. Según la nueva definición “La economía comprende la conducta humana como relación entre fines y medios escasos con usos alternativos”.

Puede decirse que en esta nueva perspectiva el concepto de lo social entendido como totalidad dialéctica e integrada desaparece. Esto responde a un rasgo metodológico que pudiera denominarse individualismo metodológico. Esta perspectiva supone que entendiendo el comportamiento económico de un individuo aislado se puede inferir el comportamiento económico del sistema; por lo tanto, no hace falta de hablar de sociedad y leyes específicas toda vez que en cada sociedad por fuerza habrá individuos y comprender su comportamiento atomístico es suficiente para comprender el movimiento social. Esta es una teoría que aspira a ser general asumiendo que sólo existe un sistema económico posible, que es el sistema de mercado donde el individuo toma sus decisiones racionales. Obviamente esta teoría no necesita de la historicidad, este individuo abstracto que elige racionalmente existe desde las cavernas y siempre existirá, existe en Europa y existe en América. El encuadre histórico es innecesario para este análisis. Por otra parte, la economía se aleja del estudio de los procesos objetivos, reales; para ir concentrándose en una especie de análisis psicológico que busca encontrar la respuesta a los problemas de la economía y la sociedad en las decisiones subjetivas de los agentes económicos. Esta escuela es en definitiva un viraje de la ciencia económica hacia un campo que, sin dudas es menos apropiado para la verdadera investigación científica de la sociedad y su funcionamiento económico, pero de seguro más confortable para su función apologética y encubridora de las contradicciones reales del Capitalismo.

La economía política neoclásica abrió el camino a un nuevo paradigma de la ciencia económica, la denominada economics o economía. Esto fue llevado a cabo en el año 1879 por Alfred Marhall, quien consideraba que el término política podría introducir un elemento ideológico dentro de la ciencia económica que terminaría afectando los resultados científicos de la investigación. Quizás Marshall haya sido uno de los primeros economistas burgueses que introdujo el problema de la “contraposición” ciencia – ideología en las ciencias económicas. Tal situación ya no desaparecería de la ciencia económica la que comenzó poco a poco a presentar variadas clasificaciones, como aquella de economía política y economía positiva donde la segunda se identificaba con la situación tal y como es en la realidad, mientras que la segunda contenía un juicio de valor al referirse al cómo debe ser. En este sentido la economía positiva era la considerada como una disciplina verdaderamente científica. También se distinguió entre economía política y economía pura∗∗∗. Esta segunda referida simplemente como “teoría de la determinación de los precios, en un régimen de competencia absolutamente libre”. Véase el elevado grado de reducción que ha sufrido la ciencia económica desde el paradigma denominado clásico o incluso el marxista, hasta definirla como un estudio centrado en elementos tan estrechos y unilaterales como los precios en el mercado9.

Por supuesto que los economistas burgueses no han aceptado nunca que tal reducción responda a causas históricas, ni al afán de desviar la atención de las leyes objetivas del Capitalismo como sistema para concentrar la atención en algunas de sus facetas incluso más externas; para ellos este desarrollo ha sido el resultado del desarrollo interno, propio de la ciencia económica, la que ha logrado desgajarse de las reminiscencias metafísicas o especulativas para acceder definitivamente al reino de las ciencias positivas empíricamente validadas. Es en definitiva el paradigma positivista expresado en las ciencias económicas. También la ciencia económica se nutre de los grandes postulados filosóficos.

La ciencia económica contemporánea, burguesa obviamente, se autoreconoce como economics o economía, como habíamos dicho antes. ¿Cuál es el objeto y el problema de esta ciencia? Veamos algunas definiciones.

Con creciente frecuencia en la base de las definiciones del objeto de economics se puede encontrar la famosa ley de la escasez. Según H. Kohler, “como quiera que los economistas todos continúan diciendo que nuestro mundo es un mundo de déficit, donde las personas nunca pueden tener aquello que desean, a economics con frecuencia la denominan ciencia sombría. La ley de la escasez se utiliza también como base para determinar la esencia de los sistemas económicos. Según palabras del propio H. Kohler “el sistema económico constituye un mecanismo institucional mediante el cual se lleva a cabo la colaboración de los hombres en la sociedad para distribuir los limitados recursos, así como las escasas mercancías”. Para P. Samuelson, economics es la ciencia acerca de cuáles de los escasos recursos productivos con el tiempo serán elegidos por los hombres y la sociedad, con ayuda del dinero o sin él, para producir diversas mercancías y distribuirlas al objeto del consumo presente y futuro entre las personas y grupos de la sociedad”10.

Bajo estos conceptos el sistema económico deja de ser considerado primordialmente en términos de relaciones entre individuos para convertirse en relaciones entre individuos y cosas.

La Ciencia Económica, que comenzó siendo Economía Política termina hoy siendo “Economía”, una disciplina que pretende comprender las relaciones económicas ignorando el contexto histórico de tales relaciones, su contenido real, su base social; y todo esto asegurando buscar el más claro objetivismo e imparcialidad ideológica en el análisis. Pero siempre habrá que preguntarse si esconder el sistema y las posiciones que en él asumen los grupos sociales no es parte de un juego ideológico, o al menos una lectura ideológica del asunto.

La actual economía política burguesa – la ya vista economics -, se afana en defender la idea de que la ideología no desempeña ningún papel en los estudios de la economía pura, y que es esta el verdadero paradigma científico de la actual economía. Por lo tanto, cualquier elemento ideológico en el análisis termina imposibilitando la posibilidad de practicar una auténtica y rigurosa actividad científica. Es una situación como la reconoce Dobb “En el campo de la economía política o de la teoría económica, el papel de la ideología (y en forma implícita su definición) ha sido tratado de diversas maneras. En primer lugar, ha sido contrastada con la esencia científica del tema, llegándose a considerar a la ideología, por implicación, como la mezcla o acrecencia de postulados éticos y de los llamados “juicios de valor”. De esta manera resulta un elemento extraño en la que debería ser designada como una investigación objetiva y “positiva”, el cual aunque de una manera inevitable invade la forma de pensar sobre los asuntos prácticos de la mayor parte de la gente, merece ser purificado por un análisis más riguroso y definiciones más precisas”11.

Pero, ¿es posible considerar la inexistencia real de la ideología en la ciencia económica? Veamos algunos criterios. Schumpeter propone separar la Economía Científica (que para él si es ciencia) de la Economía Política (que no lo es). Joan Robinson considera que la economía ha sido siempre en parte un vehículo de la ideología dominante en cada momento y en parte un método de investigación científica, siendo tarea del economista lograr la separación entre ambos. Separación que, evidentemente, presenta no pocas dificultades, ya que todo sistema económico se apoya en la existencia de un conjunto de reglas, fruto de una concepción ideológica determinada que el individuo asume y que el economista se encuentra arrastrado a justificar. También reconoce que “toda doctrina económica que no sea formalismo trivial, contiene juicios políticos”12. Oskar Lange: “...la burguesía dejó de interesarse por el ulterior desarrollo de la economía política. A medida que la economía política, ahora utilizada por el movimiento obrero, fue resultando inconveniente y hasta peligrosa para la burguesía, se desarrolló la tendencia a liquidarla en cuanto ciencia que estudia las relaciones económicas entre los hombres, y a sustituirla por una apología, esto es, por la justificación del modo de producción capitalista”.

Marx: “En Economía Política, la libre investigación científica tiene que luchar con enemigos que otras ciencias no conocen. El carácter especial de la materia investigada levanta contra ella las pasiones más violentas, más mezquinas y más repugnantes que anidan en el pecho humano: las furias del interés privado. 13“

De modo que lo que se discute no es la carga ideológica que necesariamente carga la economía política como ciencia social, sino si esta carga es necesariamente un elemento que compromete su cientificidad. Creemos que esta ciencia puede ser científica – entre otros muchos factores que condicionan el desarrollo de una ciencia- , si los intereses de la clase o la formación económico –social o el modo de producción que representa y defiende coincide con la tendencia objetiva del desarrollo histórico de la sociedad humana. Los economistas clásicos pudieron ser científicos porque defendían un sistema social históricamente más avanzado, esto les permitió no tener ningún reparo para realizar una crítica demoledora y profunda de la sociedad feudal. Por su parte, cuando el capitalismo se consolida la función cognoscitiva de la economía política es prácticamente desactivada y su lugar en importancia la asume la ideológica junto a la práctica, disfrazada de formalismos y análisis puros, pero en el fondo defensora de un sistema que había perdido su capacidad revolucionaria de antaño. Sólo una economía política, que estudie el sistema desde “fuera” y sin compromisos ideológicos podía tener una concepción crítica y profunda sobre la sociedad burguesa plenamente desarrollada. A esto Paul A. Barán y Paul M. Sweezy le llaman razón objetiva, que sólo se alcanza cuando uno se sitúa fuera del contexto ideológico que genera el sistema económico estudiado, sino fuera físicamente si desde el punto de vista de compromiso ideológico y político.

Conclusiones.

La economía política, como primera expresión de las ciencias económicas burguesas, y de hecho como la principal expresión teórica de la realidad social en los orígenes del Capitalismo, fue desde su génesis fruto de las consideraciones científicas de sus fundadores, pero también de sus férreas y nada disimuladas posiciones ideológicas, clasistas y políticas en franca oposición al Feudalismo, a las Monarquías, a los sistemas mercantilistas y proteccionistas. Por tanto, en la propia génesis de esta ciencia el ingrediente ideológico ya esta diluido.

El objeto de estudio, el método de investigación aplicado y el aspecto ideológico han evolucionado de parejo al modo de producción capitalista, se han complementado en pos de proteger científicamente al sistema, de hacerlo funcionar; en una especie de mecanismo de autodefensa que ha imposibilitado en buena medida el desarrollo auténtico de la ciencia económica, puesta en función no del conocimiento profundo, esencial, sistémico y desprejuiciado; sino de la preservación y conservación de un régimen postulado como eterno y natural.

La evolución de la ciencia económica, eminentemente contradictoria e histórica, ha llevado esta disciplina burguesa a un campo de indeterminaciones sicológicas, sin sustrato social, sin contexto histórico concreto, sin tejido socioeconómico, sin transformación cualitativa, sin contradicciones sociales; donde el carácter pro capital, pro burgués y pro imperialista se acompaña indefectiblemente de la transposición fetichista que hace de todas las criaturas burguesas, incluyendo su conciencia teórica; monumentos capaces de arrodillar a los seres humanos incapaces de comprenderse a sí mismos y por tanto a su entorno; tal es el gran aporte de la ciencia económica a su majestad el capital.

Referencias Bibliográficas.

1 V.I.Lenin. Materialismo y Empirocriticismo. OC. T. 18. p. 364.

∗ Para Louis Althusser “La ideología es una “representación” de la relación imaginaria de los individuos con sus condiciones reales de existencia”. Este criterio, brindado en su trabajo Ideología y aparatos ideológicos de Estado, Freud y Lacan es en nuestra opinión bien cercana a ambos significados dados arriba al término ideología. Las condiciones reales de vida son dadas por la forma de apropiación material de esta existencia, dada por la propiedad sobre los medios de producción fundamentales de la sociedad y por tanto expresan relaciones de clases sociales y puntos de vista surgidos de tales clases. Por otra parte, la percepción que se tenga del funcionamiento de la sociedad y el propio lugar que desempeña el individuo en tal sociedad está seriamente afectado por la denominada “falsa conciencia” que desarrollan los individuos acerca de sus condiciones materiales de vida. [ Nota del Autor ]

** El término economía política comienza a utilizarse en 1615. [Nota del Autor].

2 Maurice Dobb. “Economía Política y Capitalismo”. P. 39.

3 Carlos Marx. “El Capital”. Tomo III. P. 919.

4 Maurice Dobb “Economía Política y Capitalismo”. P. 43.

5 Paul A. Barán. “La Economía Política del Crecimiento”. P. 18.

6 “..., cuando la razón y el estudio de la historia principiaron a revelar la irracionalidad, las limitaciones y la naturaleza meramente transitoria del orden capitalista, la ideología burguesa como un todo, y con ella la economía burguesa, comenzaron a abandonar tanto la razón como la historia”. Paul A. Barán. “La Economía Política del Crecimiento”. P. 20.

7 Paul A. Barán. “La Economía Política del Crecimiento”. P. 20.

8 Maurice Dobb. “Economía Política y Capitalismo”. P. 49.

∗∗∗ Esta clasificación es realizadas por León Walras. [Nota del Autor].

9 Para W. Robbins “ La Economía es la Ciencia que estudia la conducta humana como una relación entre fines y medios de satisfacción que, siendo escasos pueden aplicarse a varios usos entre los cuales hay que elegir u optar, entre usos alternativos”. Esta definición lo lleva a repudiar la identidad específicamente social e histórica de los fenómenos económicos; a atribuir a los hechos sociales económicos significación apenas convencional como expresiones de transitorios estados de equilibrios entre las valoraciones de varios sujetos enmarcados dentro de un cuadro legal y técnico establecido, a los que pueden suceder otros estados diferentes, si los datos que se suponen varían aunque no sea posible ni explicar ni prevenir los cambios de los datos mismos.

En 1954, Joseph Shumpeter, en su monumental obra “ Historia del Análisis Económico” señala otro concepto de economía “ El análisis Económico propiamente dicho, puede ser tratado como algo independiente y objetivo: Es decir como un fuerte núcleo de técnicas e instrumentos formales, gobernados por patrones y reglas suprahistóricas a fin de ser discutidos y apreciados en forma independiente y con los que se puede componer una historia separada que respondas sin ambigüedades, a problemas tales como el de si y “ en que sentido se ha verificado el progreso científico” Con esta definición Shumpeter continua la senda trazada por los neoclásicos a fines del siglo XIX, y que aún a principio del XXI, es predominante aunque no absoluto en los enfoques de nuestra Ciencia, cuando se desconoce el carácter específicamente social de los hechos económicos, analizándolos fuera de cualquiera determinaciones sociales, lo cual conlleva a levantar construcciones conceptuales a partir de antecedentes psíquicos, y ajenos a cualquiera ideología. [Dr. Rafael Soreghi. Diplomado de Economía Política. Conferencia 2. Universidad de La Habana.]

10 Ver: Colectivo de Autores. “Crítica de las Concepciones no Marxistas en la enseñanza de la Economía Política”. Capítulo II, epígrafe 2.

11 Maurice Dobb. “El elemento ideológico en la teoría económica”.

12 Joan Robinson. “Ensayos de Economía Poskeynesiana” P. 336.

13 Carlos Marx. “El Capital”. Tomo I. P. XVI.

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